Cuánto tiempo necesito hasta ser un buen bailarin o "Lo que la Huerta nos enseña"

Updated: May 18



Observar la naturaleza nos enseña que


Todo tiene su tiempo.

En este momento estamos haciendo nuestra huerta: Hay que preparar la tierra, abrirla, ablandarla, nutrirla con humus,... Plantar las semillas. Y luego, la espera… la gran alegría cuando salen los primeros brotecitos, algunos más rápidos que otros… Después, el darse cuenta que estos brotes chiquitos, todavía frágiles necesitan ser protegidos: pueden ser devorados por las hormigas o aplastados por los perros que andan sueltos por ahi… Entonces: a inventar maneras de protegerlos para que siguen creciendo. Y, por supuesto, regarlos a diario…



El camino hasta la cosecha es largo y requiere mucho trabajo, esfuerzo, energía y cuidado. Al mismo tiempo es un placer observar el proceso de las plantitas, tan agradecidas por cualquier atención que les damos. Al instante, se ve como crecen los plantines si están bien regados. De la misma manera, observamos que cuando les falta agua, se mueren en poquito tiempo. Entonces, si el camino de la naturaleza es así, por qué nos desesperamos con querer lograr todo YA?



El aprendizaje, igual que las plantitas, tiene un camino, un desarrollo que hacer, que no se puede acelerar.


Por qué nos criticamos y enojamos entonces, cuando no nos sale un movimiento al instante?

Es como criticarlo al brotecito por no llevar zapallos, o al pimpollo por no ser una rosa en flor.

Simplemente, está en otro momento de su desarrollo, igual de importante, igual de necesario. Sin el pimpollo no hay rosa, sin el brote no hay planta, sin la flor no hay manzana,…

Eso si, sólo si regamos todos los días, los cuidamos de las hormigas, de los perros, del viento y del frío, si le damos atención y cuidado, van a crecer rápido y ser plantas grandes que nos regalan su frutos. De la misma manera, el desarrollo en el baile necesita cuidado a diario: ensayar, practicar, cuestionar y corregir los movimientos. Quizás, en nuestra sociedad actual estamos tan acostumbrados a tener acceso a todo YA, al producto terminado sin vivir sus procesos.

Necesitamos volver a conectarnos con los procesos de las cosas, y así, con el TIEMPO.

No es un gran alivio, darse cuenta de que cada cosa lleva su tiempo, que el logro no puede ser instantáneo? No sólo no es natural, sino también imposible… Se necesita paciencia y constancia, y sobre todo amor en lo que hacemos, para que florezca nuestro baile. Veo así el camino de nuestros alumnos pero también el camino propio, el del bailarín/a y de la pareja de tango. Con la atención necesaria, „regándola a diario“ seguirá creciendo y desarrollándose…


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